La negociación y el push back

“The reasonable man adapts himself to the world; the unreasonable one persists in trying to adapt the world to himself. Therefore all progress depents on the unreasonable man.” George Bernard Shaw, Maxims for Revolutionists

Ese día sonó el teléfono y al otro lado estaban las personas que él pensaba debían estar. La llamada pudo haber ocurrido en cualquier momento de las tres últimas semanas.

-Hola Ixio, te llamamos para hacerte la oferta.

El proceso había durado tres meses y ocho entrevistas de trabajo. Considerando que era para un puesto en la misma empresa en la que ya trabajaba, no había sido un proceso fácil ni corto. Pero Ixio ya sabía como funcionaban las cosas por que no era la primera vez que pasaba por algo así.

Entonces las voces al otro lado hablan y lo hacen en inglés. Hacen una breve introducción en la que resumen fugazmente el proceso vivido y continúan con una lectura de las condiciones detalladas en las que se basa la oferta.

– Por favor toma nota por que no te vamos a pasar una propuesta por escrito.

Sorpresivamente las condiciones eran mejores de lo que Ixio esperaba. Agradable sorpresa maquillada con dos o tres preguntas de rigor. Nada que pudiera parecer una negociación; simplemente satisfacción de la curiosidad.

Las partes acuerdan un periodo de reflexión y negociación, especialmente dedicado a Ixio. Con lo cual, antes de la fecha final establecida, había que llegar a un acuerdo…o desacuerdo. Ixio colgó el teléfono y sonrió. Lo vovió a levantar y llamó a Airún, le contó entusiasmado. Ella estaba también feliz. No pudo esperar y el mismo día decidió compartir las nuevas con su familia, todos al otro lado del mar. Se alegraron y le dijeron que iban a celebrar con buen vino. También llamó al Bretón, buen amigo francés que no hace muchos meses fué igualmente destinado por su empresa a tierras paolistas. Ya en casa, días después, Airún y él pudieron hablar al teléfono con Tito. Desde que éste se fue de viaje dando tumbos por Asia la comunicación con él se había reducido a mails. Por fin lo localizaron y compartieron las buenas noticias.

Durante los siguientes días consultó a varios amigos con bastante más experiencia internacional. También llamó, una sóla vez, a una de aquellas voces que le hicieron la oferta, y fue para resolver matices. Dos días antes de la fecha acordada volvió a llamar con la clara intención de hacer un poco de “push back” y pedir más. Las reglas de oro para estos casos dictan que se puede hacer una, hasta dos veces push back, pero nunca tres. Ixio hizo push back una primera vez, convencido de que sus peticiones no eran descabelladas y que algo sacaría a su favor. Sus peticiones fueron rechazadas de un solo golpe. No sólo eso, también recibió el mensaje de “es lo que hay y si no te gusta dilo para pasar al siguiente candidato”. Un día después volvió a llamar a aquella misma voz.

– Está bien. Vamos adelante.

– Felicidades y bienvenido a bordo.

Empezaba la odisea. Mejor dicho, un nuevo episodio de un ya de por si mágico viaje. Además, había algo todavía mejor en camino, más ilusionante todavía. En definitiva, su nave había empezado a virar en redondo, trimar velas y, poco a poco, poner rumbo a Brasil. Ahora sólo quedaba librar esa zona de viento cruzado y ola corta. El denso proceso burocrático.

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