Extreme Hidalgo Adventure 2010

“Only those who risk going too far can possibly find out how far one can go” T. Elliot



Garmin Connect – Activity Details for Extreme Tour Hidalgo.

Seco. Los alrededores de la ciudad de Pachuca, estado de Hidalgo, México, son secos. Dos palabras pueden bien definir el paisaje en esa zona del país: “cactus” y “seco”. Lo anterior contrastaba irónicamente con la habitación del hotel “3 estrellas”, en las afueras de Pachuca, al que habíamos llegado esa misma noche para pasar el fin de semana del Extreme Adventure Hidalgo. La habitación olía a cerrado con dejes de humedad. El señor que nos la mostró no podía esconder su incomodidad. Cuando Airún señaló las manchas de humedad y agua que había en la pared y suelo del baño, el señor se limitó a decir como pensando en alto: “¡Con razón!”.

Diez minutos después caminábamos de nuevo por los anchos y fríos pasillos del hotel cargados con la bici de montaña y las bolsas con destino a un nuevo habitáculo.
“Es la última que nos queda. Tenemos el hotel lleno con la prueba de montaña esta que vienen a hacer”.
Los restos de pelos en el baño y el olor a tabaco auguraban una estancia poco cómoda. Encontramos consuelo en las pocas horas que íbamos a pasar allí dentro. Este era un fin de semana de retos, de aventura, y cabía la menor duda que éstos ya habían empezado.

El Extreme Adventure Hidalgo es una de las carreras de aventura más conocidas y respetadas en México. Patrocinada por el Estado de Hidalgo, se lleva a cabo en el mes de Marzo siempre en alguno de los impactantes escenarios que ese rincón del país esconde. Hace no mucho la carrera duraba tres días, pero en vista de la selectividad filtrada por la dureza, la organización decidió acotarla a unas cuantas horas pero manteniendo la esencia e intensidad.

Contraste; el desierto, y en especial el de altura, es lo que tiene. Contraste. Mucho calor al sol y a la sombra fresco. Otro contraste en convivencia: la planicie planchada, de Pachuca vigilada por el verde acuoso y frondoso del parque natural de “El Chico”, que vigila desde 800 metros más arriba a un llano deshidratado que no entiende de humedad, que no sabe demasiado de agua.

No deja de ser irónico que una prueba de aventura de estas características y asidua por tanto “bestia” y “animal” empiece a las puertas, literalmente a las puertas, de un zoo, el pequeño pero bien cuidado zoo “Tuzoofari” (“Tusofari” pronunciado con seseo). Alguien me dijo días después que la palabra esconde un doble significado. Los habitantes de Pachuca son por lo visto conocidos como “Tusos”. La creatividad local. No se diga más.

El director de carrera convoca a todo animal presente esa mañana del Sábado a participar en el informe de carrera. Nadie debe conocer las características del Extreme Adventure hasta ese momento. Las muecas de nerviosismo, las caras de concentración, el ánimo fecundado en adrenalina. Breve explicación. Dos preguntas de rigor. Línea de salida. 10 AM.

El “PUM” que desgarra el inicio de la prueba engendra una nube de polvo que arranca frenética hacia las rampas de tierra y piedra que marcan la cicatriz que asciende por la sierra de Pachuca. A lo lejos, detrás de los primeros horizontes, espera ansioso nuestro paso el mencionado parque natural “El Chico”. Polvo denso, garganta seca. Las pocas palabras que la manada de 60 equipos, 120 energúmenos, pudieran emitir se convierten en gemidos, propios de un sufrimiento voluntario y placentero. Comienza el lento pero sabroso proceso de la destilación. El bagazo de la adrenalina y pasión sometidos a horas de arduo trabajo, a golpe de molinillo de pierna y sudor. No hay residuo final que se le parezca y, lo que es mejor, irónicamente sólo haya una forma humana de probarlo: Haciéndolo.

Al paso de los primeros kms ya se ven los primeros vetados, siempre buscando los resquicios de alguna sombra, de algún escudo al castigo del sol. Pinchazos, de ambos tipos, de rueda y fuerzas. Algunas caídas, de esas de las que más duelen, producto del cansancio. También algún que otro bajón de tensión y pájara, producto de uno de esos “días malos” que cualquiera puede tener, en especial cuando son treinta y tantos los grados de calor y muchas menos las cifras de humedad.

En la larga subida nos encontramos con dos zonas de desmonte, una obligada y la otra prácticamente también. A los 22 kms, ya en las cotas de “El Chico”, por fin una tibia pero fresca bajada en “single track” entre árboles de dudosa credibilidad después de tanto polvo. En un pequeño descampado nos encontramos con la primera zona de transición a la tirolesa. Airún siempre presente, dando ánimos al equipo, de esa forma que sólo cuando estás ahí sabes lo dulce que saben.

Peregil deja su bici y, tal y como previamente habíamos decidido, corre hacia la pared que le lleva al inicio del cable de acero (tirolesa) que cruza 400 metros de bosque a 50 metros de altura. Mientras ella se pasea por el cielo yo me hidrato y como alguna barra energética. Cinco minutos de descanso y otra vez a golpe de pierna dos kms finales de subida. A continuación una sección de single tracks sinuosos y técnicos que obligan a la escuálida concentración a afinar sus sentidos. Son unos 5 kms de zona complicada donde no se puede adelantar y donde las piernas empiezan a quejarse. Desembocamos en una pequeña pero rebelde rampa final que nos lleva al punto de descenso. Inauguramos felices la tan esperada bajada. El camino ancho y de tierra, cortado como a golpe de metal, se deja caer sin miramientos a la vertical de la montaña. Después de tanto rincón con encanto, después de tan poco pero tan sabroso verde fresco en contención, lo áspero y rudo de este nuevo trecho no seduce lo más mínimo….pero la bajada es la bajada y ante eso nadie le pone el más mínimo de los “peros”.

Como suele pasar, las bajadas siempre son cortas. Ya en el llano, otra zona de transición. Al borde de un riachuelo dejamos enganchada en un “rack” la bici, cambiamos las zapatillas por las de cross country y salimos corriendo al borde de un pequeño río para desembocar, 4 kms después, a un pequeño lago artificial, verdadero oasis del día. Con bastante viento de proa, embarcamos en nuestro kayak inflable para remar alrededor de 2 kms en triángulo y volver al punto de embarque. Aquellos estupendos paseos con Siro en kayak y sus breves pero útiles lecciones de técnica ahora pagan y lo hacen con buenos dividendos ya que remando pasamos a dos equipos. ¡Gracias patrón!

De nuevo, zapatillas al pie y regreso corriendo a la última transición en dónde nos esperaba, con ganas de trotar, la bici. Desde allí, 8 kms finales de subida con una última rampa de bajada y llano final que nos disparaba a la línea de meta. La magnífica Peregil pincha la rueda de atrás en ese último km. Me parece escuchar un diálogo entre máquina y dueña. Pocas palabras. Lo justo para decir una a la otra “Aquí me quedo. Te toca a ti”. Sin miramientos desmonta su Trek, me pasa su camel back y zapatillas y tira de su bici, a golpe de rabia, los últimos cientos de metros que, finalmente, nos llevan al abrazo, feliz, de prueba lograda.

Cinco horas once minutos nuestro tiempo total de carrera. Abrazo enorme. Felicidad. Uno de esos momentos breves pero mágicos en los que se celebra con exclusiva emoción. Es un pequeño pero intenso momento de vida. Es una ilusión dual; un celebrar algo sin importancia aparente pero lleno de sentido y vida a la vez. Otra prueba más pero sobre todo, otro día al aire libre, de aventura, compartiendo emoción, esfuerzo y trabajo en equipo.

Si tuviera que definir con una sola palabra una jornada así, sería…..

Mejor pensado, me la reservo, cosecha propia. Disfruta tu bagazo.

Gracias AP por la invitación, por haber tirado de mi toda la ruta y por el placer de compartir.
Gracias Airún, por estar, siempre, ahí.

3 comments so far

  1. Xansiso on

    Que buena aventura tiu!!! Sea como fuere doy por hecho que lo habeis pasado en grande… Envidia sana la que como siempre proporcionas….
    Por lo de pronto me voy a hidratar un poco, que tanto calor y tanta sequedad me ha dado sed!
    bicos mate!

  2. Monsiso on

    Pirata! Ganas de hacer contigo alguna de estas buenas aventuras! Bicos

  3. Andrea on

    Mi querido co-equipero y compañero de aventuras!
    Pensé que ya había leído tu reseña pero estaba en un error, no me habías enviado este link hasta ahora.
    Me encantó tu escrito tío, me llevaste a re-vivir nuestra gran aventura a través de las sensaciones, de la emoción… a masticar el polvo, a flotar, a sentir el cansancio, el calor y el triunfo. Tienes una exquisita y muy rica forma de escribir, describir y transmitir la experiencia.
    De pronto me descubro riendo y sonriendo, y confirmo nuevamente por qué me apasiona este estilo de vida.
    Gracias a ti por aceptar el reto a pesar del poco entrenamiento, por poner mucho más que el queso y el vino acordado y por haber contribuido a hacer de ese, un glorioso fin de semana sin comparación.
    Que se repita!


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