AirFunch y el sistema

Para mi gratísima sorpresa, esta mañana llamó a la puerta de casa un mensajero motorizado. Me dejó un sobre currier (suena cojonudo eso de “currier”….Pony Express moderno).

Abrí el sobre con curiosidad y cierta desconfianza. Semana de virus, influenza…la imaginación juega malas pasadas….ya sabes.

En cuanto vi un sobre de AirFunch se me abrieron los ojos. Pensé: ¡No puede ser! Estos inútiles!!!

En efecto, un cheque de buena cantidad, con el logo de AirFunch en grande arriba a la izquierda, saltó a mis brazos de alegría en cuanto me vió.

No pude evitar, en cuestión de segundos, revisar el tremendo proceso que generó la llegada de este inesperado cheque a mis brazos.

Todo esto empezó en el mes de Enero con mi vuelta de vacaciones de España al DF. Procesión aérea que estuvo acompañada, entre otros varios eventos, de la pérdida de mi maleta, la única maleta con la que viajaba, misma que, aunque era de cabina/de mano, la azafata en Madrid me hizo facturar haciendo uso de ese poder arrogante e incómodo que muchas veces mal usan y nosotros tragamos como corderitos en ese típico “quiero y puedo enmendarme a algún artículo o cláusula ignota de las normas internacionales de aviación…pero no tengo ni la más remota idea de como hacerlo”. Así que, resignados, entregamos a la azafata, como quien entrega una recompensa indebida, nuestro más preciado motín.

Volaba vía París. Para todos aquellos que todavía no han volado vía París, vía otro destino, por favor sigan así.

Por supuesto, perdí el avión Paris-México producto de todo lo imposible que podría ocurrir esa fecha y ocurrió, es decir, además a los retrasos propios y ya cotidianos de Barajas (sazonados con la siempre desagradable falta de servicio y nefasta educación del personal de tierra), también teníamos huelgas de pilotos, controladores, barrenderos y recoje pelotas, nieve en toda europa, principalmente concentrada en la zona de Barajas y Charles de Gaulle y, faltaría más, overbooking en mi vuelo, con particular interés en mi asiento, previamente asignado por la aerolínea hacía más de 4 meses….el asiento era el último, el de más atrás de la última tanda de asientos del interminable pasillo del betusto avión de AirFunch. “Butaca” 58 F (“Efe” de fuck, claro), ubicada justo entre los dos baños y a un ladito de los asientos que las insómnicas azafatas usan para reunirse, revisar y comentar una a una las 300 fotos de su último viaje a Shangai o algún lugar de lo más sexy del planeta.

Después de casi tres largas horas llegué al aeropuerto Charles de Gaulle con el tiempo encima. Corrí, esprinté hasta la terminal indicada, pareciera que estaba en la ciudad vecina, pero como ya no me quedaba nada que arrastrar conmigo, lo hice en un tiempo envidiable.

Cuando toqué el mostrador de la puerta de embarque de mi vuelo a México, una morena de casi dos metros, con facciones propias de lo que fue un gladiador en otra época, me dijo en un inglés de difícil digestión:

- Sogry Sirg…but you just missed yorg flight
– Pero que me dice…si todavía hay gente abordando. Era cierto, una pereja de japoneses gays corrían posesos para dar el último saltito al bus que los llevaría al avión destino azteca.
– No es posible! Por favor, necesito subirme a ese avión. (Siempre fui pésimo para estas cosas y nunca me vienen a la cabeza esas frases o argumentos originales que otros improvisan en estos momentos.)
– Si…pegro hay norgmas, y me indica el sistema que su maleta todavía no fue facturgada en este vuelo
– Oiga, pues a mi que me cuenta. Ese es su problema
– El vuelo está cegrado señorg. Po favorg tome este vale porg una Orangina y un sándwich de surimi y haga el favorg de esperarg al pgróximo vuelo…mismo que sale en 3 hogas…si tenemos suerte y no nieva clago

Tres horas después, y ya con un “rico” y frío sándwich de surimi en el estómago, estaba embarcando en mi vuelo a México. Como ya tengo cierta experiencia para esto de los vuelos, en el momento de embarcar se me ocurrió mostrarle a la gladiadora, que allí seguía al pié del cañón, mi tarjeta Platino de SkiTeam, esa que te dan cuando has volado mucho y consecuentemente te ha pasado de todo. Se la mostré, con un inevitable tono de exclusividad, mientras le decía:

- Me gustaría un upgrade a clase Ejecutiva, por favor

Con una mirada entre superioridad y pena me miró desde allí arriba y me dijo:

- Pego señorg Lópes, si esto me lo hubiera dicho antes le hubiégamos hecho un ascenso….ahora mismo el avión ya va lleno. Pero no se prgeocupe, su asientos 58 F no se lo quita nadie.

Casi doce horas después aterricé en México DF. Me arrastré a aduanas para el siente protocolo, entrar oficialmente al país. De allí, la procesión continuaba a la ruleta rusa…a la cinta de equipajes, donde todo el mundo espera con ansiedad e ilusión sus queridos bártulos. Cuando llevaba veinte minutos de espera, y por supuesto temiendo, vaticinando, intuyendo lo peor, la megafonía del aeropuerto escupió:

“Señor López, señor López, por favor diríjase al mostrador de equipajes perdidos de AirFunch”

Procedí a dar las indicaciones propias para que pudieran buscar con mayor éxito mi maleta. En el tablero plastificado, en el que, en estos casos, a uno le muestras 300 distintos tipos de maletas, señalé dos o tres que de alguna forma se asemejaban a la mía. En esta ocasión, curiosamente, también me pidieron que compartiera “tres objetos o prendas característicos e inconfundibles” que portara mi maleta. La azafata que me atendía me dijo sonriente:

- Es que tenemos tantas maletas perdidas que estos nos va a facilitar muchísimo el trabajo
– Por supuesto. No lo dudo. Pues mire, dentro tengo, claro, entre otras muchas cosas de valor, una gorra roja para hacer deporte…de esas que no tienen parte de arriba y sólo visera. Un reloj de la marca Polar con el que entreno y quiero mucho…..y…..y…..ah si, un video-juego de F1…que lo estuve buscando meses y mi hermano tuvo a bien regalarme por Reyes.

Me dio 7 formularios, una palmadita en la espalda, una clave que me pidió no perdiera (y además me lo dijo con cierta sorna la cabrona) y me recomendó que me fuera a casita a descansar. Hice lo propio.

Por supuesto mi maleta se perdió el tiempo que yo estimaba, es decir más de lo normal. Dediqué una mañana completa a rellenar los interminables formularios. Tuve que mandarlos por fax a un supuesto número en el que nunca me pudieron confirmar si los recibieron o no. Además, llamaba religiosamente todos los días a AirFunch, y todos los días conversaba, de mal humor, con alguna de las señoritas chilenas que atendían mis súplicas. La respuesta siempre era la misma. La maleta “sigue en París señor López. No se preocupe que no está perdida….está en París…repito está en Paris”. Eso sí, a pesar de mi enfado cotidiano, estas súper entrenadas señoritas, me convencían de que, en efecto, mi maleta seguía en algún galpón escondido del aeropuerto Charles de Gaulle… y yo siempre colgaba el teléfono con una molesta sensación de que me estaba dejando convencer.

Pero a partir del día vigésimo cuarto, empecé a perder la esperanza. Mi mente proyectaba la siguiente fase, llena de trabas, pegas, procesos y formularios.

Poco a poco empecé a olvidarme del asunto con la resignación instalada en mi pesar, y para todo esto ya estábamos a mediados del mes de Febrero.

Uno de esos días en el que por fin, todo empieza a fluir bien en el trabajo; unos de esos días en los que hay una energía especial, o por lo menos uno lo siente así, sonó mi teléfono:

-Buenos días. Le llamamos de AeroCosta. ¿Es usted el señor López? (AeroCosta es una aerolínea Mexicana, que sólo vuela dentro del país a ciudades de dudosa existencia (jamás en la costa) y que además sólo tiene aviones de hélices de esos que parece que vuelan a ras de suelo y que te inducen a pensar que en cualquier momento verás pasar a piloto y copiloto en estampida, paracaídas en la chepa, hacia la puerta trasera del avión. La he usado en algunas ocasiones y confío no vuelva a ocurrir.
– Si, si….soy yo. Dígame
– Mire, mi nombre es Pancho y le llamo de aquí de Zacatlán de las Manzanas. El caso es que me han encargado limpiar la bodega y me he encontrado…aquí… con una maleta que lleva su nombre y este teléfono “selular” al que le estoy marcando
– Perdón?! AeroCosta?! Zacatlán?! Dónde está eso??? Bueno… miré…. da igual….qué tiene una maleta con mi nombre???? Es una maleta negra, preciosa, con dos ruedas y un cordelito verde amarrado en el asa?
– Pué si
– Coño!
– Mire…queeee me tengo que liberar de ella….Le parece bien si se la mando en un vuelo a DF que sale a las 4
– ¡Pero cómo no me va a perecer bien!
– Hecho pué! Vaya al mostrador de AeroCosta y pregunte con el encargado de equipaje. Él se la entregará
– Oiga, ¿y como se llama el encargado?
– Pancho
– ¿También Pancho?
– ¡Pué si!..que quiere que le haga
– Bien….oiga, por cierto…qué relación tienen ustedes con AirFunch
– Nosotros? AirFunch? Ninguna que yo sepa
– Ah! Y….como, como…como ha llegado mi maleta ahí. Tengo mucha curiosidad
– Pue no sé señor, pero si quiere le averiguo
– No, no….no! Ni hablar. Usted con que la mande en ese vuelo que me dice, ya es más que suficiente
– Listo pué…ahí se la mando

En cuanto colgué el teléfono llamé cagando leches a mis amigas, las operadoras Chilenas del Centro de Pérdida de Equipaje de AirFunch. Un señorita con el mismo acento chileno de siempre (que parece que en cualquier momento se te echan a llorar) me dijo:

- No, no, mire…me dice el sistema que su maleta sigue en París. Pero no se preocupe eh, que la tienen localizada y es cuestión de días para que la manden. Claro, con este tema de las nieves que cayeron en Francia pues AirFunch tiene algo de retraso con el tema de los equipajes
– Oiga pero el tema de las nieves fue a principios de Enero y estamos a finales de Febrero
– Si, lo sabemos señor López…estamos haciendo todo lo posible
– Bien, bien….pero la tienen localizada, con seguridad verdad?
– Por supuesto señor López…me indica el sistema que su maleta está en París
– Bien, bueno… me quedo tranquilo entonces. Me alegra saber que a pesar de las semanas que han pasado, tienen mi maleta bien localizada y bajo control….¡por eso me gusta volar con AirFunch vía Charles de Gaulle!
– En efecto señor López, está bien localizada, no se preocupe
– Entonces, ¿cuando cree usted que me la mandarán?
– Pues en cualquier momento…llámenos de nuevo mañana a ver si tenemos alguna noticia
– Faltaría más. Mañana volvemos a charlar un ratito…si total, no tengo otra cosa que hacer
– Gracias señor López
– Gracias a usted señorita

A las 5 en punto estaba haciendo guardia en el mostrador de AeroCosta. Pancho, un tipo muy agradable, cordial, antento, pulcro, profesional (todo esto producto del Síndrome de Stocolmo) me entregó la maletita. Me despedí con un abrazo y puse rumbo a casa como quien acaba de recibir un saco olvidado por los Reyes Magos.

La puse sobre la cama. La miré un rato. La abrí con toda la ilusión que había mutado de la frustración cumulada en las últimas semanas. Todo estaba en su lugar. ¿Todo? No señores, no…..todo menos mi gorra roja con la que entreno, mi reloj Polar y mi juego de F1 para la PlayStation 3. Coincidencia, diseño….no lo sé y no lo sabré nunca….y para ser honesto, tampoco me interesa más.

Al día siguiente volví a llamar al Centro de marras de AirFunch. Una voz femenina con acento chileno me dijo que ya era momento de dar la maleta por perdida y proceder a la siguiente etapa. “Usted dirá, ¡yo soy un mandado!”

Pasó el tiempo. Dos meses después llegó a mi buzón un mail de AirFunch, de esos al que uno no puede contestar por que rebota automáticamente. El mail decía que AirFunch no entendía como podía haber pasado algo así pero que no me preocupara, que algún día indefinido llegaría un cheque terapéutico para resarcir la procesión vivida.

Hoy, Lunes 4 de Mayo, un mensajero con aspecto haber sido conductor de Panzers alemanes en la segunda guerra mundial, me entregó el misterioso sobre.

Me pregunto que pasaría si hoy llamara al Centro de Pérdida de Equipaje de AirFunch.

¿Qué me diría el sistema?

8 comments so far

  1. Mr. Singer on

    que tenía el sobre?

    • monsiso on

      Un cheque de mil dolaretes, papi!

  2. el capo on

    Capo!!!!!muy buena la historia. Recién la leo. Yo que vos incluso la mando a alguna revista. Estilo ya muy pulido, muy cómico. Geniales tus descripciones de gente que no hace a la historia.
    De verdad un placer.
    Ahora: de verdad te devolvieron tu valija incompleta via otra aerolinea?
    Abrazo pibe!

  3. juansiso on

    buenisimo!!!
    supongo que todo el proceso en si no ha sido muy agradable, pero este rato leyéndolo me lo he pasado en grande!!!
    un bico fuerte

  4. siso madre on

    pasaste un autentico via crucis,telo fuiste ganando a lo largo t de tus viajes, pero… podias empezar a desconfiar ya hace tiempo, de todas formas nunca hay mal que por bien no venga.por lo de pronto, nosotros nos hemos reido muchisimo,y para mi fue el motivo de disponerme a escribirte estas lineas,que te puedo asegurar son las primeras que escribo,no se ya desde cuando,pero pudieron pasarpor lo menos cinco años.además me esta sirviendo para que tu padre al tiempo que está a mi lado esperando para escribirte el,está ordenando la mesa, y no sabess lo contenta que me quedo.ahora que ya tengo los dedos bastantes dominados te diré que ayer a tu padre le dieron un homenaje,junto a otros presidentes que fueron de la asociacion empresarios de noya,vino nuestro presitente feijoo,a cenar con todos los empresarios de la zona, y fue muy agradable la velada.al tiempo quedaqmos de canguros con lucas,se porta muy bien, me lo voy a llevar ahora a trabawjar conmigo al jardin un ratito.estoy haciendo tiempo para que tu padre siga ordenando, y lo sigue haciendo,. bueno fillo seguiré después de leer tus nuevas aventuras,todos mis bicos,mamá

  5. Nicolas on

    BUENIIIISIMA la historia!!! Y que bien contada! No manches, que aventura te aventaste con esa aerolinea. A mi no pasan cosas tan pesimas, pero cada vez que vuelo a Austria desde Paris, siempre me da miedo cruzar los controles, porque esa gente te lo digo, son peores que los guardianes de Guantanamo… Tienes razon de recomendar que “Para todos aquellos que todavía no han volado vía París, vía otro destino, por favor sigan así”.

    Por cierto: para esta bien preparado la proxima vez que te quedas parado en un aeropuerto, te recomiendo leer eso: The Guide to Sleeping in Airports, The worst, and best, airports to sleep in http://www.asiaone.com/Travel/News/Story/A1Story20090720-155985.html)

    El pirata

  6. Nicolas on

    Ramon, tio! Acabo de leer este articulo que te explica como reducir la probabilidades de perder tu maleta entre dos aeropuertos (o mas) a … 0! Como?! llevando una pistola dentro! y es en serio! Bueno, eso funciona en los EEUUs pero igual y puede funcionar en México:

    “All you have to do upon check-in is tell the airline ticket agent that you have a weapon to declare… you’re given a little card to sign, the card is put in the case, the case is given to a TSA official who takes my key and locks the case, and gives your key back to you.

    That’s the procedure. The case is extra-tracked…TSA does not want to lose a weapons case. This reduces the chance of the case being lost to virtually zero.”

    http://lifehacker.com/5448014/pack-a-gun-to-protect-valuables-from-airline-theft-or-loss?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+lifehacker%2Ffull+%28Lifehacker%29

    Chingon, no? :D

  7. [...] Translate, but as usual this may spoil the quality of the professional-like writing), you should read this story which happened to a friend of mine on his way back to Mexico. It’s really well written and [...]


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